SUSCRIBASE

Juan Fernando Pacheco Duarte es un hombre cálido, serio y amable. En su equipo de trabajo todos lo saludan por su nombre y con muestras de afecto. Parece saberse los nombres de todas las personas que trabajan con él, o por lo menos de las cerca de 20 que me presenta con nombre y cargo mientras recorremos el edificio del Parque Científico de Innovación Social, PCIS, de la Universidad Minuto de Dios, entidad que gerencia desde hace cerca de 18 meses.


Escrito por: Irma Yenny Rojas


Es muy uniandino, graduado de Ingeniería Industrial en 1993, y posteriormente de especialización y maestría en Planificación y Administración del Desarrollo Regional. Ama su alma mater, pero confiesa que su corazón está divido entre dos afectos universitarios: “en mi corazón siempre están mitad Uniandes y mitad Uniminuto, porque amo mucho mi universidad y amo también a Uniminuto, donde he construido mi proyecto de vida”.

Su historia en esta última se remonta a más de 20 años atrás, cuando se vinculó como Coordinador de Proyectos de Cooperación Internacional; luego ha tenido una trayectoria y crecimiento exponencial dentro de la institución: fue el responsable de crear la oficina de Planeación y posteriormente ejerció como decano de la Facultad de Ingeniería. En su trayectoria por la institución también fue director del Centro de Formación para el Desarrollo Social, experiencia en la que destaca la riqueza del trabajo social. “En el modelo educativo de Uniminuto se trabaja muy fuerte en la formación social para estudiantes. Todos hacen un servicio social obligatorio, distinto a la práctica profesional. Entonces el rector general me puso a rediseñar lo que era el centro de práctica social y lo convertimos en un centro de formación donde involucramos formación, docencia y proyección social”.

Meses después se presentó a una convocatoria que lo llevó a convertirse en el Vicerrector académico de la sede principal y más recientemente asumió la Rectoría de la Sede Cundinamarca, donde estuvo por cerca de seis años, hasta que en 2016 las directivas de Uniminuto vieron en su perfil profesional la convergencia de aspectos claves para desempeñarse como gerente de una apuesta única en el país, un Parque Científico de Innovación Social.

“El padre Camilo Bernal, que era el rector de la época, empezó a hablar de que la innovación era el futuro del país y tenía que basarse en un enfoque social, que teníamos que buscar nuevas soluciones a los problemas tan viejos… Obtuvimos unos fondos de Colciencias para diseñar una figura que retomara todo ese potencial de innovación de la organización, lo pusiera al servicio de la comunidad y nos trazara una ruta hacia el futuro en innovación social. Tuvimos una consultoría española y trabajamos juntos para definir que la figura más pertinente era el parque”, cuenta Pacheco.

Para la puesta en marcha del proyecto sumaron esfuerzos con la Gobernación de Cundinamarca, desde la Secretaría de Ciencia y Tecnología, que vio potencial en el proyecto. Con recursos de Uniminuto se construyó el primer edificio del parque y con recursos de regalías de ciencia y tecnología de la Gobernación de Cundinamarca se financiaron proyectos en los primeros años. Recientemente, el parque ha expandido su trabajo al territorio nacional.

Financiar investigación para ponerla al servicio de las comunidades no ha sido fácil. Además, Juan Fernando asegura que es difícil estar en sintonía con los financiadores, porque la intervención en comunidades requiere de tiempo para analizar problemáticas, cocrear e implementar soluciones, y las agendas de los financiadores son otras.

Es un hombre que ha sabido conectar su trabajo -que según él transforma vidas- con lo que lo hace feliz, pues cree firmemente que ese es el propósito superior de todos en la vida:

“vinimos a buscar la felicidad, a ver cómo en esta vida somos felices. Aunque esta universidad no es de confesión católica, muchos sí lo somos, yo vengo de una formación católica y mi felicidad la encuentro en el servicio a los demás, en la conexión con los otros. Ver al otro que tiene alguna necesidad y que yo le pueda servir, a mí eso me hace feliz, ¿por qué? No sé, pero soy feliz”.

Disfruta también estar en las regiones de Colombia, trabajando con las comunidades en los proyectos que acompaña y lidera desde el PCIS, pero para él lo más gratificante es ser parte de uno de los roles más importantes de transformación social: la educación. “Lo más bonito es ver a nuestros estudiantes, verlos llegar y verlos graduarse. Muchos son jóvenes de familias muy humildes, que seguramente son el primer profesional de esa familia, y ver cómo eso impacta no solo sus vidas sino la de sus familias, resulta muy gratificante”.

Es un ingeniero que cree que el mundo sería mejor si hubiera más amor entre las personas y si se aprendiera cada vez más pronto a conectarse con las necesidades de los otros. “El amor es la base de todo. Entenderse y quererse.

Si hay amor ni siquiera hay corrupción: ¿cómo alguien que ama a los otros se va a robar lo que ellos necesitan?”

Su discurso es coherente con su trabajo, y lo es también con su práctica permanente de amor por los demás y el espíritu de servicio, que es la mejor herencia que quiere dejarles a Natalia -quien ya sigue sus pasos como estudiante de Ingeniería Industrial y voluntaria de proyectos sociales- Juan Camilo y Alejandra, sus tres hijos y sus más grandes sueños.

“Los sueños de uno son los sueños de los hijos, ese proyecto familiar es lo que uno quiere que salga adelante. Pero no hay que esforzarse; cuando a uno le preocupan los temas sociales, ellos lo van viendo en las conversaciones cotidianas, mientras cenamos, yo creo que ese espíritu se nutre en la familia”, afirma Juan Fernando.

Cuando la conversación se aleja un poco de su familia, de quienes habla con tono de emoción y orgullo, confiesa su sueño personal de años futuros: “viejito me veo dictando clases en Uniminuto. Cuando ya no tenga fuerzas para andar en un avión o en una lancha visitando comunidades, quiero estar motivando a nuestros jóvenes a que continúen con el legado de la Universidad, quiero estar con estudiantes transfiriendo conocimientos”.

Según Juan Fernando, la tarea pendiente de los seres humanos es tomarse en serio aquello de servir. Asegura que el servicio transforma significativamente las realidades sociales, contribuye a alcanzar una sociedad más equitativa y, en consecuencia, más feliz. Reconoce que esa vocación requiere una cuota de sacrificio; en su caso personal, lo que más ha sacrificado ha sido la vida social y el tiempo que antes compartía con sus amigos, por priorizar la familia y el trabajo.

“Uno en los temas sociales no puede pretender hacerse millonario, pero tampoco riñe con tener lo necesario para vivir bien, sin excesos… cada persona desde su rol individual puede servir más, y servimos más, amando más. La pregunta es: ¿y cómo amamos más? Con empatía, con mirar a los ojos a los otros. Uno siempre tiende a hacer de su vida su prioridad y eso no está mal, pero hay que equilibrar para conectarse con las personas. Desde cualquier trabajo que uno desempeñe, uno puede tener actos cotidianos de amor, servicio y solidaridad. Si uno se conecta más con la gente uno renueva sus energías: saludar siempre, sonreír, aprender el nombre de las personas que trabajan con uno, de sus vecinos. Yo creo que no es fácil conectar, pero es una habilidad que uno puede desarrollar”.

 

El Parque Científico de Innovación Social es un proyecto de la Universidad Minuto de Dios que surgió hace cerca de cinco años y se implementó en asocio con la Gobernación de Cundinamarca. En la primera fase de trabajo con este departamento impactó a cerca de 30 mil personas en formación, sensibilización en cultura de innovación y como beneficiarios directos de programas de innovación.

Desarrolló programas de mejoramiento de vivienda, adaptación al cambio climático, mejoramiento de la enseñanza de las matemáticas, y movilizó más de diez millones de dólares en el desarrollo de dichos proyectos.

Actualmente adelanta seis grandes proyectos de innovación social y tiene 27 retos a nivel nacional, en un trabajo coordinado con las sedes regionales de la Universidad; además, adelantan investigación de acuerdo con las agendas regionales de innovación social de los departamentos.

Recientemente, por medio de su proyecto STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics) Robotic, adelantó para Colombia la eliminatoria del First Lego League (FLL), un desafío para incentivar la ciencia en niños y jóvenes del mundo.

Otros articulos de esta edición

Conoce la opinión de María Lorena Gutiérrez; Ministra de Comercio, Industria y Turismo, sobre la innovación en Colombia.

Edición 40 | 1064 visitas

El empresario Diego Méndez habla sobre emprendimiento desde su experiencia.

Edición 40 | 98 visitas
Artículos relacionados

Conoce la opinión de María Lorena Gutiérrez; Ministra de Comercio, Industria y Turismo, sobre la innovación en Colombia.

Edición 40 | 1064 visitas

El empresario Diego Méndez habla sobre emprendimiento desde su experiencia.

Edición 40 | 98 visitas