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Escrito por: Redacción Séneca


“Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno”.

Séneca

 

Nuestro Séneca, un chivo que un día, a finales de los años cuarenta, llegó a la Universidad de los Andes para hacer del entonces terreno montañoso lleno de pinos, con un manicomio y una cárcel de mujeres incluidos, su hogar.

Unos dicen que a Séneca —el chivo— lo llevó un grupo de estudiantes como regalo a la universidad. Otros, que simplemente deambulaba por el campus. Lo bautizaron con ese nombre en honor a Lucio Anneo Séneca o Séneca el joven, un filósofo, político, orador y escritor romano, cuyos textos tienen claras tendencias moralistas.

Dicen que el cabro era negro con una mancha blanca en su cabeza. Dicen que era tierno, manso y se dejaba acariciar. Que quería entrar a clase, y a veces lo dejaban, y que cuando hacía buen clima y algunos profesores de Humanidades se decidían a dictar sus clases en el prado, el animalito les hacía compañía. También cuentan que el cabro era astuto y pícaro. Era parte del paisaje, caminaba por el campus y se paseaba con tranquilidad por las pendientes y los riscos uniandinos.

El animal se convirtió con el tiempo en la mascota de Los Andes, y es considerado un símbolo de la institución. De cierta forma representa la locura juvenil de un ambiente universitario que se complementa de manera armónica con el trabajo duro de los estudiantes.

El último jueves de junio de 1966, a las 8:30 de la mañana, el querido Séneca dio su último paso. Se encontraba cruzando un puente y saltó al barranco sin ninguna explicación. “La muerte del chivo se convirtió en chiva periodística y su silueta apareció en todos los medios gráficos donde se registró el lamentable deceso”, afirmó el periodista Armando Caicedo Garzón en el periódico El Tiempo, en 1992.

Séneca tenía familia. Dejó una cabra viuda y dos chivatos huérfanos. Su descendencia sería la continuidad de su presencia en Los Andes. Llegó Séneca 2, hija de Séneca 1, y Séneca 3, hija de Séneca 2.

El cabro fue enterrado en algún lugar del amplio campo de la universidad la misma tarde de su deceso. Su cabeza fue entregada a un taxidermista[1] para su conservación. Tiempo después, en 1967, se realizó el II Congreso Nacional de Uniandinos en Cartagena. Allá llevaron la cabeza embalsamada de Séneca 1 y, según cuenta Francisco Rodríguez, egresado de Ingeniería Mecánica en 1962, se hizo con ella una especie de procesión: “Yo recuerdo que se llevó la cabeza momificada en el avión, se bajó en Cartagena y se paseó por todos lados. El congreso de allá fue bastante conocido, bastante significativo”, cuenta Rodríguez.

En ese congreso se creó la Orden de Séneca, una distinción que tiene como objetivo honrar a quienes hacen aportes invaluables a la universidad, a la estabilidad y permanencia de la Asociación y al desarrollo del país.

Los recuerdos del chivo siguen intactos en la mente de quienes convivieron con él en la universidad. Tal es el caso de Joaquín Oramas, egresado de Ingeniería de Sistemas en 1971 y exmiembro de la Junta Directiva de Uniandinos, quien asegura que, en ocasiones, cuando entraban a clase veían al chivato en el salón: “Tenía una cosa muy particular y es que comía papel. Si se dejaba por ahí algún cuaderno o trabajo, cuando uno menos pensaba se lo comía”.

En su momento se propuso que el escudo de la universidad fuera la cabra, pero finalmente quedó el pino, pues estos árboles abundaban en el campus. Sin embargo, hoy, más de medio siglo después, Séneca continúa siendo un elemento fundamental de la historia de Los Andes. Uniandinos sí adoptó su imagen y su recuerdo marcó el corazón de la Asociación, marcó la A de Aexandes.[2]

 

 

 


[1] Arte de disecar los animales para conservarlos con apariencia de vivos. (Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, 23ª. ed., 2014, [en línea].

 

 

2 Nombre con el que se fundó la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes en 1955.

 

la-cabra

Foto recuperada de la página de la Universidad de los Andes:

http://www.uniandes.edu.co/noticias/informacion-general/63-anos-de-historias

Fuentes:

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-98265

http://www.uniandes.edu.co/institucional/informacion-general/historia-de-la-rectoria

 

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