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La Responsabilidad Social es un camino que permite generar equidad social y oportunidades para todos. Trabajar en la superación de los problemas mediante esquemas más cooperativos implicarán un trabajo en equipo entre el Estado, las empresas y las comunidades.


Escrito por: Redacción Séneca


Colombia se encuentra, desde hace unos años, en la implementación de estrategias de responsabilidad social, siendo estas un factor clave dentro de los planes estratégicos de grandes organizaciones a lo largo y ancho del territorio nacional. Estos compromisos sociales, ambientales y económicos que está adquiriendo, permiten además que las instituciones puedan trabajar en forma integral con la comunidad en general.

En 2015 fue aprobada por la ONU la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. A partir de esta, el país ha tenido la oportunidad de mejorar la vida de todos. Colombia tuvo un papel muy grande en la conceptualización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el proceso de cómo desarrollarlos, eso le dio una ventaja al país para poder organizar bien cómo adelantar esta agenda. Son 17, entre los que se destacan la eliminación de la pobreza, el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades.

Estos Objetivos son de diferente índole y requieren estrategias diferentes. Algunas generales que contribuirán a todos, o a la mayoría, en nuestro país son: Crecimiento económico sostenido, articulación institucional del Estado para impactar integralmente con su política social y la atención prioritaria al sector rural donde se concentra y se deriva gran parte de la pobreza y carencia de servicios sociales.

Por esto es preciso preguntar: ¿Cuál es el reto que Colombia tiene en materia de desarrollo y construcción?, ¿cómo las iniciativas desde la responsabilidad social y el voluntariado cobran importancia en la construcción del país como sociedad?

Primero cabe aclarar que, según Nathalia Franco, profesora de la Universidad de los Andes y directora del Centro Interdisciplinario de Estudios Sobre Desarrollo (CIDER), “Colombia es un reflejo de lo que le ha pasado al mundo en términos de la compresión de lo que es Responsabilidad Social. La comprensión de ésta es interesante porque varios autores han mostrado la existencia de más de 107 definiciones de Responsabilidad social. Se ha dicho de todo, pero así mismo no es muy claro. Nació como un tema muy filantrópico, pero también como un tema de conexión entre las empresas y los problemas de la sociedad y del medio ambiente”.

La Responsabilidad Social es un camino que permite generar equidad social y oportunidades para todos. Trabajar en la superación de los problemas mediante esquemas más cooperativos implicarán un trabajo en equipo entre el Estado, las empresas y las comunidades. Ahora bien, sobre las empresas recae un peso importante en el desarrollo de programas de responsabilidad social, sostenibilidad y valor compartido en busca de generar mejores oportunidades y apoyar las poblaciones más vulnerables. Para la construcción de un país mejor, las empresas colombianas deben tener un área de responsabilidad social, con la finalidad de producción más limpia y así ayudar el medio ambiente, y mejorar las condiciones de sus empleados para volverse un actor social más activo.

Nicolás Martin, director de la Corporación Somos Más, ve la responsabilidad social como un tema más empresarial. “Veo varios cambios, algunos por tendencias globales y otros por temas de contexto local. Por una parte, veo que está mucho más integrado la responsabilidad social en la empresa, cada vez es menos fácil que una empresa esté divida o aísle sus actividades de responsabilidad a las productivas.

 

Por otro lado, y es una tendencia global, hay más interés en como integrar una perspectiva de responsabilidad social en la operación de la empresa; cómo los distintos grupos de interés pueden verse beneficiados, comunidades aledañas y cómo la misma operación puede generar valor positivo tanto social como ambientalmente. Existe el tema coyuntural que es la apuesta por el posconflicto, por la integración de comunidades aisladas, por seguridad o por infraestructura alejados del desarrollo del país, hay una apuesta muy fuerte a estos temas para integrar a las poblaciones víctimas como a los reinsertados.

 

Por lo tanto, tiene que haber una puesta del sector público y de entidades empresariales, de inversión más que de apoyo de una ONG. Inversiones de impacto y así una presión para que las ONG se involucren en dinámicas de emprendimiento e innovación social. Aquí hay una gran oportunidad”.

Sin embargo, hay personas trabajando desde diferentes frentes desde apoyo a organizaciones sociales en función del desarrollo del país. Rodrigo Quintero, director de la Corporación para el Desarrollo Comunitario, es uno de ellos. Entiende por “responsabilidad social como equidad. En términos de indicadores (pobreza, salud, educación, esperanza de vida) ha habido una mejoría. Considero que la desmovilización de las FARC fue clave porque ha desmilitarizado el tema social. Quedan grandes retos: equidad en acceso a la propiedad de la tierra, ingresos y seguridad social”.

A pesar de la alta demanda en cuanto a la responsabilidad como tema empresarial, el factor humano, o sea el voluntariado, debería ser una de las bases e insumos más importantes de cualquier entidad. El objetivo de este es lograr ciudadanos esperanzados con una población que se sienta atendida, sea resiliente y agradecida con la organización y sus labores.

El voluntariado ha perdido fuerza en nuestro país y hay que recuperar esa fuente de responsabilidad. Para Rodrigo, hoy en día, “hay muy poca cultura de voluntariado comparativamente con otros países. Esto tiene que ver con la debilidad de capital social (asociatividad, confianza, interés en el otro). Es muy grave porque en esta época de la historia, superado el paradigma revolucionario y con las dificultades para redistribuir a través de los impuestos, la filantropía en todas sus manifestaciones es la principal esperanza para la equidad social. Promover el voluntariado es clave, no sólo por los beneficios que directamente se puedan derivar de el sino por el cambio cultural hacia una mayor solidaridad”.

 

Otro tema importante es que no se están gestionando los espacios para crear una cultura de voluntariado. “Hay una disminución a los grupos cívicos presenciales. Las personas están menos integradas a espacios cívicos ya que tienen menos tiempo y el nivel de afiliación es poco. La afiliación es más alta en medios virtuales, tratando sobre causas colectivas y existe una gran oportunidad para conectar a personas con temas de voluntariado, aunque es algo de cuidado porque no necesariamente la afiliación en medios virtuales genera cambios y el trabajo cara a cara tiene un potencial mucho más grande de transformación, de generación de lazos de empatía, de solidaridad, entre otras”, afirma Nicolás.

 

La Universidad de los Andes no se queda atrás en este tema. Así como una empresa, la institución espera aportar cada día más a la construcción de una verdadera responsabilidad social en el país. Nathalia nos explica qué ha hecho y que quiere hacer Los Andes en este sentido.

 

“Como Universidad, deberíamos hacer más. Somos un centro de generación de conocimiento a través de diferentes fuentes o estrategias y una de ellas son los programas académicos. Tenemos varios y todas las facultades enseñan temas de responsabilidad social y desarrollo en sus aulas. Hay una masa crítica frente a los temas que se están desarrollando y por muchas aristas estamos entrando para aportar a la construcción. Además, hacemos consultorías a empresas privadas, a organizaciones sociales, a entidades públicas de responsabilidad social, pero queremos ser ejemplo de prácticas más sostenibles y más incluyentes. Las becas, cambiar la composición estudiantil, la regionalización, el uso de energía y los proyectos por una ciudad más ambientalmente sostenible demuestran que no estamos en cero, pero aún falta trabajo por hacer.

 

La responsabilidad social genera oportunidades de hacer cambios positivos hacia lo ambiental y lo socialmente incluyente. Ojalá que los que tomamos decisiones seamos más convencidos de generar cambios y ser menos parecidos a cualquier organización. Tenemos un reto grande y es romper la barrera de las aulas. Todo lo que pasa ahí es maravilloso, pero hay que llevar eso al territorio e involucrarnos más en investigación-acción. Creo que esas es una forma de hacerlo”.

 

Sin duda alguna, los proyectos o programas de Responsabilidad Social son difíciles y complejos de implementar, ya que en Colombia las necesidades y deficiencias sociales y económicas son más grandes y complejas. Es por esto que el país, las compañías y las comunidades deben seguir trabajando unidas en la creación de proyectos que alivien las necesidades inmediatas, pero que también generen desarrollo social y económico. Como consecuencia al trabajo en conjunto, las comunidades deben comprender que la clave para el futuro está en el aprendizaje y el dominio del proyecto implementado para su crecimiento y estabilidad a largo plazo y así, las necesidades e intereses harán que la brecha sea aún menor cada día.

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