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Desde su pespectiva de las artes ¿Cómo estas aportan en la construcción social y en la integración de comunidad Uniandina?


Escrito por: Redacción Séneca


oscar

 

La música ha sido útil para todos los asentamientos humanos a través de la historia de la civilización, ya sea para celebrar un nacimiento o una boda, para motivar y acompasar a las tropas que marchan a la guerra o para reunirse alrededor del fuego y disfrutar de una cosecha exitosa. Con lo anterior podemos evidenciar que la música es una de las herramientas más efectivas en la integración social y en la construcción de ciudadanía. En la etapa juvenil, la música es prioritaria para entablar relaciones y dar sentido de pertenencia a unos muchachos que se asoman al mundo con el temor de ser rechazados por el ser amado o por la sociedad. Una canción apropiada en ese periodo de la vida es un salvavidas poético que nos permite mantenernos a flote. Sin la música no existiría el baile, una interacción fundamental entre las personas de todas las edades. Hay cantos apropiados para distintas ocasiones, serenar a un bebé resulta más fácil con un arrullo que con una marcha militar, así como no se entiende bien un funeral acompañado con una orquesta de merengue.

Mi relación con la Universidad de los Andes siempre ha girado alrededor de la música, desde finales de los años sesenta, cuando escuché con asombro el coro de la Universidad ensayando en Bucaramanga, hasta el día de hoy, en el que como profesor comparto mis experiencias con unos estudiantes a los que siempre les resulta útil ver y entender lo colectivo y lo sensorial de la práctica musical.

 

miriam

 

La situación de privilegio que ostenta hoy la imagen en movimiento la coloca al servicio de la comunicación y la integración social, no sin menospreciar la posibilidad de que conserve su validez como una obra de arte en sí misma.

A propósito de la poesía, Gaston de Bachelard afirma que "el arte es un redoblamiento de vida, una especie de emulación en las sorpresas que excitan nuestra conciencia y le impiden adormecerse". En la cinematográfica, el objetivo será, entonces, despertar motivaciones intrínsecas en el espectador al tocar fibras profundas de un inconsciente colectivo. Tenemos en nuestra memoria películas que impactan y se han convertido en referentes de la representación social.

Los realizadores han hecho esfuerzos para mantener la imagen cinematográfica y el Estado ha tenido participación esporádica en la formulación de políticas. Hace 20 años con la Ley General de Cultura, posteriormente la Ley de cine de 2003 y la constitución del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Allí convergen esfuerzos para incrementar la producción y ubicar el cine nacional a niveles competitivos en el panorama internacional.

Para la comunidad Uniandina es importante institucionalizar espacios de difusión y acercamiento. Desde mi experiencia puedo mencionar cómo la Decanatura de Estudiantes y el Departamento de Música de la Universidad adelantaron actividades para dar a conocer los inicios de la cinematografía colombiana. Esta relación se ha extendido a la Asociación (Uniandinos). Con la Dirección Cultural se han realizado diversos eventos que sensibilizan sobre la naturaleza y dimensión estética de la producción cinematográfica colombiana.

 

maria paz

 

El arte es el reflejo del individuo, de la sociedad y de la cultura, bajo una mirada muchas veces crítica de la historia. Es una propuesta personal de la realidad, que genera percepciones e interpretaciones. El arte, además, tiene la virtud de congregar. Por eso, las diversas manifestaciones artísticas se deben aprovechar para superar las barreras sociales y culturales que hoy distancian a personas de distintos orígenes sociales, económicos y culturales.

El rol que estamos llamados a jugar es el de volver a generar confianza y solidaridad en el tejido social de Colombia y del mundo. Pero esto no solo se logra materializando los esfuerzos para que el arte circule, sino también promoviendo la generación y divulgación de contenidos que nos inviten a la reflexión y que generen procesos participativos. El objetivo es generar espacios que se conviertan en verdaderos puntos de encuentro para la interacción e integración democrática.

En este sentido, adquieren relevancia programas como los que tenemos en la Cámara de Comercio de Bogotá que le apuestan a las industrias culturales y creativas. ARTBO, por ejemplo, el programa de fortalecimiento del sector de las artes plásticas de la entidad, se ha convertido a través de ARTBO Feria en el punto de encuentro no solo de conocedores del arte, sino también de quienes desean aprender de ella, o simplemente tener un acercamiento a las artes plásticas. Esto sucede porque la Feria maneja un modelo único en el que se presentan secciones comerciales y no comerciales, congregando en un mismo lugar a profesionales del sector, al igual que artistas de gran trayectoria, representados por galerías de diferentes latitudes y jóvenes promesas del arte sin representación comercial.

 

piedad

 

La literatura contribuye siempre a la integración de comunidad, pero no de una forma explícita. En primer lugar, la literatura en lengua vernácula tiene la capacidad de expresar los sentimientos de un pueblo. El alma y la personalidad de una cultura que comparte una lengua se expresan en el ritmo, la sintaxis y los modismos de esta. La lengua, de alguna manera, es nuestra madre, y a ella estamos unidos de una forma afectiva, más que racional. Pero yendo más allá, la literatura, de cualquier origen que sea, retrata aspectos del ser humano y de una época que otras disciplinas no pueden expresar. Así que la poesía, la novela, el cuento y el teatro tienen el poder de integrarnos en el mejor sentido del término: como seres sociales que respondemos a unos códigos, una ética, una relación honda con el amor y la muerte.

Nuestro ejemplo más significativo es, sin duda, Cien años de soledad, un libro que sintetiza la historia de Colombia, con sus guerras civiles, su dependencia del Imperio norteamericano, y la matanza de las bananeras como episodio definitivo, que va a marcar el deterioro de la zona bananera en la que se crio García Márquez. Pero que es también un libro sobre nuestra idiosincrasia, nuestras virtudes y defectos, y sobre las diferencias culturales entre el centro del país y la Costa Caribe, entre otras muchas cosas.

Más difícil resulta afirmar que la literatura en general pueda servir de elemento integrador de la Comunidad Uniandina. Sería posible, claro, que las obras literarias producidas por miembros de la Universidad hablen de la capacidad de esta de estimular creatividad y talento, y produzca la natural satisfacción a sus miembros. Pero no creo que ese balance verdaderamente se haya hecho. Otra cosa es la historia escrita de la universidad, que condensa una memoria que genera sentido de pertenencia. Pero al respecto no me siento capaz de ir más lejos.

 

esteban

 

La labor del Arte en una sociedad es indispensable para pensarse a sí misma. Para el caso de la plástica, fíjese que cada vez que visitamos un país diferente, una de las primeras cosas que hacemos es visitar sus museos, ese sitio que reúne sus expresiones y, hasta cierto punto, el pasado y la identidad de cada cultura.

A mi parecer, el Arte es una parte primordial de la permanente construcción de comunidades, ya que esta suele reflejar sus identidades y permite poéticamente reflexionar sobre las diferentes facetas de la vida. Es también una manera de expresar visualmente cosas más allá del lenguaje verbal o escrito. En muchos casos, una imagen habla más que mil palabras y logra ser más certera en comunicar el mensaje. El Arte resulta ser entonces una especie de puente que comunica transversalmente a la sociedad.

En los casi veinte años que llevo viviendo de cerca la presencia del Arte en la comunidad Uniandina, primero como alumno y ahora como profesor, siento que ha cumplido una labor siempre retadora con sus espectadores, ya que exige una participación activa para ser descifrado. Su goce no llega a aquellos que no curiosean.

Arte es una de las caras atractivas e inteligentes de la Universidad para mostrar con orgullo.

 

sebastián

 

Inicié estudios de Antropología en la Universidad de los Andes a finales de la década de los sesenta, cuando era decano Gerardo Reichel-Dolmatoff. A principios de los setenta fui testigo de la única huelga que se ha dado en la Universidad. Ya para entonces era actor del grupo de teatro que dirigía Ricardo Camacho, donde en el fervor del coletazo de París 68 habíamos montado las obras de Peter Weiss Canto del fantoche lusitano y Vietnam. Se puede decir que en el teatro encontré mi destino en el arte, pues desde entonces, a lo largo de medio siglo, he sido actor de teatro y cine, como también dramaturgo y guionista. En el presente dicto talleres para jóvenes amantes del cine y la actuación, donde abordo el tema del rol que cumplen los artistas en la sociedad.

El arte existe porque el mundo es imperfecto. Según la Biblia, nuestro padre Adán es expulsado del Paraíso por haber probado el fruto prohibido del árbol de la sabiduría. A partir de ahí se vuelve un ser mortal y debe recorrer sin remedio el eterno valle de lágrimas de esta landa yerma, como lo diría el poeta León de Greiff. Nacemos para estar vivos. ¿A quién se le ocurre pensar en la muerte? Nuestros días transcurren aferrados a tantas certezas inciertas, pero ahí, en el enorme iceberg sumergido del subconsciente, está por siempre la muerte agazapada aguardando su momento para dar el zarpazo. El arte es como la taberna o la capilla donde se congregan los desposeídos del Paraíso a mitigar angustias. Así también lo es en el teatro, donde el actor sobre el escenario sustrae por las mechas a la parca de oscuras y profundas aguas para exhibirla al espectador, y juntos poder compartir la emoción de comprender algo acerca de la imperfección de este mundo.

 

 

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