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Las empresas deben estar actualizadas y entender las necesidades del consumidor, el cual hoy en día es altamente tecnológico, y pasa gran parte de su tiempo viendo la pantalla de su celular. Así que, si no tienen cómo llegarle a través de este medio, pierden la oportunidad de competir con otros que sí tienen presencia entre los contenidos que el cliente consume a diario.


Escrito por: Emerson Martínez Velásquez


Blockbuster, fundada por David Cook en 1985, fue una franquicia norteamericana de alquiler de películas a través de tiendas físicas. Esta empresa gozó de ser, por más de quince años, el videoclub número uno en Estados Unidos, en varios países de América Latina y en España. Por otro lado, Reed Hastings, cofundador de Netflix junto a Marc Randolph, empezó un negocio paralelo de alquiler de películas, pero, como diferencial, estas se ofrecían en formato DVD y no en VHS, a través de un catálogo en internet y con envío por correo, sin necesidad de tiendas físicas.

 

Hastings fue precavido y contactó a su mayor competidor, Blockbuster –que en ese entonces tenía un capital de 4,5 billones de dólares, 60.000 empleados y 8.000 en todo Estados Unidos–, para crear una alianza, ya que este gigante de la renta de películas podía darse cuenta del tipo de negocio que estaba ofreciendo Netflix, incursionar en él y acabar con la pequeña startup. Sin embargo, John Antioco, CEO de Blockbuster, no creyó en la idea porque en Netflix habían eliminado la multa por demora, una de las mayores fuentes de ingresos de la compañía de Antioco, y además, por el uso de la tecnología DVD, a la cual, en ese entonces, muy pocas personas tenían acceso.

 

Blockbuster tuvo su momento de fama al llevar el entretenimiento del cine a la comodidad de los hogares. Sin embargo, esta empresa no entendió la importancia de cómo las decisiones de una empresa deben ir encaminadas a las necesidades de los clientes. Mientras esta compañía creía estar sentada en el trono de su nicho de negocio, es decir, locales a los que una persona podía ir y buscar películas en diversos formatos, su competencia estaba emergiendo con una apuesta diferente, ofreciendo un catálogo de películas 100% digital.

 

Esta historia es una clara muestra de cómo las empresas que no se amolden al mundo digital, están destinadas a caer. Cuando la tecnología va cambiando y avanzando, en la industria existen empresas que se adaptan a estos cambios, mientras que otras se quedan haciendo lo mismo. En el mundo de los negocios, los ojos deben estar en el mercado y en ir más allá de la satisfacción momentánea de los clientes, porque estos son cambiantes y pueden, de un momento a otro, dejar de consumir un producto o servicio. 

 

Andrés Méndez, CEO y co-fundador de Wigilabs, una empresa encargada de ayudar a sus clientes a capitalizar las múltiples oportunidades en la era digital mediante procesos de consultoría, co-creación y design thinking, nos contó desde su experiencia por qué las empresas deben cambiar su pensamiento tradicional y enfocarse en el mundo digital.

 

“Las empresas que no tienen en cuenta las megatendencias simplemente dejarán de ser competitivas, y en algunos casos, dependiendo de la industria en la que se desempeñan, pueden llegar a desaparecer. Las empresas, más que incursionar en el mundo digital, deben entender desde una perspectiva estratégica los retos y oportunidades que el acelerado incremento de la evolución tecnológica y la también acelerada adopción de esta tecnología, presentan para su industria y particularmente para su empresa. Aquellas que tengan la capacidad de integrar a su estrategia de negocio las oportunidades habilitadoras que entregan las nuevas tecnologías, son las llamadas a ser las líderes en su industria”.

 

Los negocios que aún no tienen presencia digital carecen de competitividad ante otros que sí disponen de un lugar en el ciberespacio. Para las empresas, la atracción que la tecnología ejerce sobre las personas representa un enorme aumento de oportunidades para alcanzar al consumidor, el cual ya adquirió el hábito de buscar productos y servicios en el entorno digital. En Colombia vemos cómo las empresas bien posicionadas son aquellas que se desplazaron hacia la actividad electrónica, y aquellas otras, startups en su mayoría, que desde el principio eligieron internet como su canal exclusivo de producción.

 

Martha Carvajal Ávila, ingeniera de sistemas especializada en administración de empresas con énfasis en mercadeo y con un diplomado de marketing en la Universidad de Berkeley –California–, quien se desempeña como country mánager de Tiendeo para Colombia, una plataforma tecnológica de digitalización de catálogos, habló con Séneca sobre la revolución digital en el sector empresarial y comercial.

 

“El mundo digital es un habilitador dentro de las estrategias que se definen al interior de las compañías. Lo digital permite, a través de la analítica y el seguimiento que le puedes hacer a un usuario, entender el comportamiento del mercado, del consumidor, y así extrapolar toda esa información al mundo tradicional. Si las empresas no incursionan en el mundo digital, están dejando de conocer muchas cosas sobre las prácticas de una audiencia cada vez más híper conectada y digitalizada. Esto ninguna compañía debería obviarlo, porque se quedaría por fuera de la dinámica que se está viviendo”, expresa Martha.

 

Las empresas deben estar actualizadas y entender las necesidades del consumidor, el cual hoy en día es altamente tecnológico, y pasa gran parte de su tiempo viendo la pantalla de su celular. Así que, si no tienen cómo llegarle a través de este medio, pierden la oportunidad de competir con otros que sí tienen presencia entre los contenidos que el cliente consume a diario.

 

“En mi caso, por ejemplo, para las audiencias digitales es maravilloso que se les permita tener el catálogo a la mano, y cuando  digo ‘a la mano’ me refiero a los dispositivos móviles que hoy casi que hacen parte de nosotros. Eso les da a los clientes el poder de disponer de la oferta de muchos productos, hacen que se sientan cómodos y vean en Tiendeo una solución para planear sus compras, comparar o para poder desplazarse a tiendas en donde se encuentran esas promociones y ofertas. Para el público digital es una solución formidable, y a quienes no están acostumbrados a no contar con el catálogo físico y están incursionando en estas nuevas tecnologías, el tema se les hace más estimulante. Y con mayor razón con el crecimiento del uso de smartphones, porque es creciente el público que tiene en su poder estos dispositivos, ya sea para descargar y usar aplicaciones, o para consultar información valiosa”, afirma Martha.

 

Hoy en día existen áreas de negocios que, si no se suman a las plataformas individuales, estarán en peligro de extinción: la música, los libros, las agencias de viajes, la educación, las revistas y los periódicos, así como la televisión y el cine. En cuanto a los medios de comunicación, por ejemplo, son muchos los que han tenido que acabar con su circulación física, como también existen otros que se han reinventado, ubicando todos sus contenidos en plataformas digitales y haciéndose más accesibles a las personas. En cuanto al comercio físico, los negocios que no lleven sus vitrinas a internet pueden llegar a desaparecer porque cada vez más las personas están comprando por medios electrónicos. 

 

Según afirma Martha, pareciera que “los comercios físicos presentan una tendencia progresiva a cerrarse, pero no es porque vayan a desaparecer, sino porque se deben transformar. Estos deben cambiar sus formatos. Por ejemplo, Apple y sus tiendas, que buscan generar una experiencia en el usuario cuando este pretende adquirir un producto. Pero además de la necesidad de incursionar en nuevos formatos que enriquezcan la experiencia del usuario, también hay una necesidad enorme de desarrollar los e-commerce para un público en aumento que adquiere sus productos a través de estas tiendas digitales”.

 

Queda claro que la revolución digital llegó para quedarse, y que solo sobrevivirán aquellos que se adapten al cambio y sepan transformar sus procesos productivos.

 

El 41% de los consumidores colombianos, especialmente de la generación millennial, es entusiasta de las nuevas tecnologías, pasa buena parte de su tiempo conectado –en promedio unas 7,5 horas diarias–, y es propenso a realizar cualquier tipo de transacciones por internet, según información del estudio Connected Life, realizado por Kantar TNS.

 

Esta transferencia de la estructura física al mundo digital ha traído beneficios innegables, impulsando, por ejemplo, el emprendimiento. Durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, Colombia dio un gran salto en materia tecnológica, con la masificación del uso de internet a través de la puesta en marcha de estrategias como las zonas Wi-Fi o los puntos Vive Digital. Esto permitió que más colombianos se apropiaran de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) con iniciativas de inclusión, llegando el internet a 1.108 municipios del país.

 

A partir de esto, en Colombia el e-commerce ha manifestado un comportamiento de crecimiento ininterrumpido. Según cifras entregadas por la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), esta actividad comercial representó en 2018 el 1,5% del PIB nacional, y es una industria con una potencialidad de crecimiento constante dadas las dinámicas de comportamiento del consumidor actual, quien está migrando a los ambientes digitales para consultar información sobre productos o servicios de su interés o para adquirirlos a través de compra online.

En opinión de Andrés Méndez, “las empresas colombianas, y particularmente las MiPymes, están muy enfocadas en entregar su propuesta de valor mejorando las eficiencias operacionales; también buscan cómo vender más el producto o servicio que ha sido su bastión de generación de ingresos.

 

”Sin embargo, muy poco se han detenido a repensar y replantear su estrategia de negocio a la luz de la realidad actual, donde las nuevas tecnologías pueden convertirse en un gran habilitador y un camino para ser más efectivos, tomar mejores decisiones y entregar más valor a sus clientes de forma innovadora a través de estos nuevos canales.

 

”El llamado proceso de transformación digital no es más que sentarse en equipo a pensar cómo la tecnología va a cambiar y transformar la forma en que pueden hacerse las cosas en su industria, tanto a nivel interno –procesos– como a nivel externo, para entregar la propuesta de valor –interacción con el cliente–. Y este es un ejercicio de imaginación creativa. Simplemente, es parar y pensar cómo se pueden hacer las cosas de mejor manera a la luz de la tecnología”.

 

El gran reto que tiene el país es hacer que sus pequeñas y medianas empresas aprovechen el auge digital para vender sus productos y servicios al mundo. Pueden utilizar estas herramientas digitales para elevar la experiencia del cliente con la compañía por medio de la optimización de canales de comunicación para mejorar cada aspecto de la empresa y pensar en las necesidades del futuro. 

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