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Los avances tecnológicos, las redes sociales, el envejecimiento de la población y las economías en recesión presionan al mundo del trabajo a afrontar grandes retos para adaptarse a los nuevos cambios en la forma de trabajar. Los retos se plantean tanto para los empleadores como para los empleados. Los dos tienen que conocer los nuevos modelos para hacer de la resiliencia una virtud en tiempos de permanente transformación.


Escrito por: Gabriel Ramírez


Aprender y conocer la situación en que se encuentra actualmente el mercado laboral tanto nacional e internacionalmente, pensar qué es lo que se puede ofrecer, cuáles son los intereses profesionales, qué quiero lograr, a dónde quiero llegar, son reflexiones que hay que plantearse a la hora de enfrentarse a una búsqueda activa de empleabilidad. El autodiagnóstico es el paso más importante, saber hacia dónde enfocar la búsqueda hará que el proceso sea más efectivo. Entender cómo quiero que me perciba el mercado, definir mi marca digital y personal apalanca en el conocimiento propio, las competencias y habilidades necesarias.

 

La empleabilidad está directamente relacionada con la actitud, el entendimiento de que nuestra carrera personal es nuestro propio negocio, que elaborar un pitch claro y contundente para las entrevistas marcará la diferencia entre vincularse o no. Si se entiende el concepto de empleabilidad, cambia la perspectiva del trabajo en el día a día, orientándolo a la consecución de logros y a la generación de valor en la propia empresa. Las redes sociales hoy son protagonistas y herramienta esencial del Networking; mantenerse actualizado, construir, mantener y actualizar su red de contactos hará la diferencia y permitirá generar espacios de acercamiento con el cargo deseado.

 

Algunos cambios hoy corresponden a la competencia por la búsqueda de talento a nivel global; las organizaciones buscan profesionales en la realidad virtual para contar con mano de obra móvil, en tiempos en los que la movilidad y la flexibilidad determinan la empleabilidad de hoy y marcan las tendencias en el futuro. El empleo ya no se genera en las empresas, sino que lo generan las personas, máxime por la necesidad de volvernos intermediarios del conocimiento. La nueva empleabilidad se lleva a cabo a través de alianzas, y la tendencia mundial es un modelo colaborativo, y no competitivo.

 

El modelo tradicional ha cambiado, los profesionales jóvenes ya no tienen como meta hacer carrera en la misma empresa. Las organizaciones tienden a dejar de ser estáticas para adaptarse al cambio en virtud de la flexibilidad. Los candidatos investigan el ambiente que tienen las empresas, los retos intelectuales que les ofrecen, el perfil de sus compañeros, esquema de trabajo y evaluación, porque prefieren trabajar bajo objetivos que realmente los apasionen. Las empresas que no se adapten y den apertura en sus procesos para responder a esta nueva generación denominada Millennials pueden llegar a desaparecer en un lapso corto.

 

Una pregunta que vale la pena hacer es: ¿Qué tan preparados están nuestros egresados para enfrentarse con éxito a este nuevo mundo de empleabilidad?

Muy seguramente, la respuesta puede estar en la más reciente edición del QS (Quacquarelli Symonds) World University Ranking (2017-2018), escalafón mundial de las mejores instituciones de educación superior. La Universidad de los Andes ocupó el puesto 256 entre cerca de 1.000 evaluadas y clasificadas, subiendo, así, 16 posiciones respecto al lugar obtenido en la edición previa del listado global. Este nuevo resultado, destaca la firma británica QS, significa el ingreso de la Universidad al 1 por ciento de las instituciones ‘top’ a nivel global, considerando que existen, aproximadamente, 26.000 universidades en todo el mundo.


En esta ocasión, Los Andes obtuvo un desempeño destacado en reputación académica, relación de profesores por alumno y proporción de docentes extranjeros en su campus. Uno de sus indicadores más relevantes, señala QS, es la buena percepción de la institución que tienen los empleadores.
Precisamente, fue el enganche laboral de sus egresados uno de los indicadores con mejor calificación en el otorgamiento de cuatro estrellas, de cinco posibles, que le hizo meses atrás QS en su sistema de medición de calidad.


“Nos complace mucho este resultado. La buena posición en los rankings internacionales es un motivo de orgullo para la universidad… Es un reconocimiento a que estamos haciendo las cosas bien y una señal de que vamos en el camino correcto. Y esta búsqueda de la excelencia —que, vale aclarar, no hacemos con el ánimo de figurar en los rankings— está siendo reconocida por nuestros pares internacionales”, afirma el vicerrector de Desarrollo y Egresados, Eduardo Behrentz.

 

De acuerdo con los resultados obtenidos, el reto es grande. Implica mantener con coherencia la buena reputación, por lo que Uniandinos seguirá trabajando de manera incansable desde el área Desarrollo Profesional para generar y consolidar espacios, y mantener el posicionamiento de sus profesionales en un mercado laboral dinámico y cambiante, entendiendo el impacto tan importante y el aporte que desde la empleabilidad hacen los Uniandinos a la construcción de un mejor país. En esta edición de la Revista Séneca, una muestra de ellos.

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