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Escrito por: Carolina Tobar Amorocho


Terpel es la tercera mayor empresa de Colombia, recientemente fue incluida por primera vez en el libro de buenas prácticas de sostenibilidad de RobecoSam y recibió la distinción Industry Mover 2017, por ser la empresa que más avanzó en términos de sostenibilidad, en su sector. La compañía está posicionada como una de las empresas líderes en sostenibilidad a nivel mundial y es la primera en Colombia del sector de combustibles por su gestión en materia económica, social y ambiental.

Al frente de esta compañía está Sylvia Escovar, una mujer bogotana, Uniandina y madre de 3 hijos que se ha destacado en su labor como empresaria llegando a ser la única mujer nominada al reconocimiento de “Empresario del año”, del diario La República. Desde 2002 está vinculada con Terpel, y desde 2012 ejerce como presidente de la compañía.

Revista Séneca, para su edición especial de Mujeres, habló en exclusiva con Sylvia Escovar sobre su trayectoria profesional, el ser Uniandina y su experiencia como mujer en un sector considerado, para muchos, masculino.

 

¿Qué le aportó la Universidad de los Andes a su realización como profesional?

 

La Universidad de Los Andes es, sin duda, un sello de calidad académica con el que contamos, y por el que nos enorgullecemos, todos quienes hemos pasado por sus aulas.  Estudié en las facultades de ingeniería industrial y de economía y ahí obtuve las herramientas técnicas que me han permitido desenvolverme en el mundo profesional. 

 

La universidad despertó mi interés por las problemáticas sociales del país y fortaleció mi convicción acerca de la necesidad de contribuir al logro de cambios positivos en relación con éstas; me impulsó a trabajar con excelencia y con método y, sobretodo, me mostró la importancia de la perseverancia y la visión de largo plazo.

 

Sin embargo, para mí, la huella de Los Andes trasciende lo académico. Fue en esas antiguas casetas y en esos lindos recorridos en la montaña que acoge la universidad, que conocí profesores que llevaré siempre en mi corazón por su ejemplo y enseñanza y fue allí donde conocí a varios de mis mejores amigos que hoy conservo como un tesoro.

 

¿Cómo ha sido su experiencia trabajando en un sector considerado para muchos masculino? ¿El hecho de ser mujer ha marcado alguna diferencia en su trayectoria profesional?

En mi vida profesional he tenido varios cargos empezando por aquellos desempeñados en el sector público en el que la participación de las mujeres es amplia. Hoy me encuentro trabajando en Terpel, una compañía del sector de combustibles donde siempre ha habido una importante participación femenina.

Por ello, podría decir que, en principio, el hecho de ser mujer no ha sido definitivo en mi carrera profesional. No obstante, el caso de Terpel y del sector público contrasta con el resto de compañías del sector donde sí se evidencia una mínima participación de la mujer en cargos directivos.  Por darles una cifra, en la última encuesta de Merco donde se destaca a los 100 principales ejecutivos en Colombia, sólo aparecen 9 mujeres. Esto, aunado a la información relacionada con inequidad en salarios y otros temas relacionados, necesariamente implica que las mujeres en cargos directivos asumamos una responsabilidad frente a la lucha por buscar minimizar la brecha de género existente y la potencialidad que podría lograrse si dicha brecha se fuera cerrando hasta desaparecer. Soy una convencida de que la complementariedad de visiones y de capacidades genera valor en la toma de decisiones y, por lo tanto, en los resultados integrales de una compañía.

 

 

Fue la única mujer nominada a mejor empresaria del año, ¿Qué significó esto para usted?

 

Sin duda, es un gran honor haber sido nominada como uno de los tres ejecutivos más sobresalientes de 2016. Esta sensación se acrecienta cuando se tienen en cuenta los criterios por los que fuimos elegidos los nominados: tener una alta sensibilidad social, generar crecimiento y oportunidades para la economía del país y ser reconocido por la línea ética en su gestión.

Adicionalmente, considero que la nominación fue un reconocimiento, más que para mí, para todo el equipo de la Organización Terpel, porque los resultados no son el esfuerzo de una sola persona sino de un equipo humano inigualable que da lo mejor de sí todos los días para sorprender al país y a cada uno de los colombianos con su vocación de servicio.

No obstante, y relacionando esta respuesta con la segunda pregunta que me hace la revista, no deja de generar un vacío la falta de mujeres en la lista de nominados. Me encantaría que en el futuro pudiéramos ver más mujeres mostrando sus capacidades en los altos cargos directivos empresariales de este país.

 

 

¿Qué la ha convertido en la gran líder empresarial que es hoy?

Yo no soy más que la persona designada para lograr que un excepcional equipo de trabajo logre individual y colectivamente sacar lo mejor de sí para alcanzar metas que le generan valor a la compañía pero que ante todo, son un activo para el país. Trabajar formando parte de este maravilloso equipo con una visión de largo plazo, con convicción en lo que hago y asegurándome de que cada paso que damos, lo hacemos en el marco de la ética y el compromiso con el país, es lo que pone a Terpel y a su presidente en este honroso lugar dentro del empresariado colombiano.

 

¿Qué sueño le falta por realizar a Sylvia Escovar?

 

En el largo plazo, espero poder vivir en un país más competitivo; en un país en paz y reconciliado; en un país donde exista un alto nivel de confianza en las instituciones. Seguiré aportando un granito de arena mientras pueda para que, en todas las regiones de este diverso país, podamos sanar las heridas que nos dejaron más de medio siglo de conflicto y respetar las diferencias ideológicas, resolver nuestras diferencias mediante el diálogo y sobre la base del respeto y el reconocimiento del que piensa, cree y actúa diferente.

 

¡En el mediano plazo, sueño con volver a estudiar en Los Andes!

 

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