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Si algo caracteriza a la Universidad de Los Andes es su terreno, lo que se llama el CAMPUS. Levantada uniendo una casita, un convento ya vacío, una cárcel de mujeres sin uso y un edificio moderno por este lado. La Universidad se fue construyendo a lo largo de estos 70 años conectando varios edificios patrimoniales, con caminitos, escaleras, pasarelas por los cuales debimos circular todos en las faldas del cerro de Guadalupe.


Escrito por: Benjamín Gaitán Villegas


En una época conocida como “La Violencia en Colombia”, tras las 94 guerras civiles del siglo XIX, en noviembre de 1948 sale a navegar el barco llamado Universidad de Los Andes, dirigida por un grupo de jóvenes especialistas, liderado por Mario Laserna Pinzón. Pero no era solo la tensión política lo que forzaba a los campesinos y a los jóvenes de las ciudades intermedias a trasladarse a Bogotá, era la necesidad de educación, de formación, de abrir horizontes, que la provincia con su anacrónica educación no les podía ofrecer.

Justamente con ese objetivo, para ser la guía de un nuevo país, que estaba llegando con casi cincuenta años de atraso al siglo XX, nació el proyecto educativo superior de Los Andes, laico, lejos de los credos religiosos y partidistas que habían dominado la educación nacional desde siempre, como un proyecto de vanguardia, para “formar y educar nuevas generaciones para construir una nueva nación”, según Francisco Pizano de Brigard, exrector de la Universidad”. (página web de la Universidad de Los Andes)

Por lo tanto, desde su creación, el propósito de Los Andes fue ofrecer programas, educación, formación y complementos de excelencia para ir acercando al país a lo que está pasando en el mundo, para cerrar la brecha del conocimiento en Colombia con los adelantos científicos, técnicos e industriales del orbe.

El campus

Si algo caracteriza a la Universidad de Los Andes es su terreno, lo que se llama el CAMPUS. Levantada uniendo una casita acá, un convento ya vacío, una cárcel de mujeres sin uso allá y un edificio moderno por este lado, la universidad se fue construyendo a lo largo de estos 70 años, conectando varios edificios patrimoniales, con caminitos, escaleras, pasarelas por los cuales debimos circular todos en las faldas del cerro de Guadalupe. Pero nadie como los arquitectos que teníamos que subir al último de ellos, el edificio del Campito, sede original de la Casa de Salud del Hospital San José, levantado en 1903 y manejado por las hermanas de la Presentación, comprometidas en tratar y cuidar gratuitamente enfermas mentales pobres, hasta que ya cerrado se fusionó con la Universidad. Seguramente las almas en pena de algunas de estas señoras se nos metieron y se nos quedaron adentro a algunos de los arquitectos de Los Andes.

El desarrollo del Campus –en la década de 1950- se concentró en la adaptación de algunos edificios para cumplir con las necesidades académicas iniciales, pues había pocos estudiantes y programas; Arquitectura se dictaba 3 años en Bogotá y dos en el extranjero. Las primeras facultades no eran de propiedad de la Universidad, estaban en edificios arrendados, hasta que se pudieron negociar.

Cuando los compañeros de mi generación comprendimos los niveles y las alturas de la ciudad, notamos que, de donde nos dejaba nuestro bus Olaya-Quiroga –en la carrera décima con 19- subíamos más de cien metros al Campito, ¡entre 12 y 14 pisos verticalmente todos los días!

Los años sesenta vieron el crecimiento exponencial de la población universitaria y la apertura de varias carreras más, logrando la Institución adquirir todas las construcciones citadas y anexando varias más. Para fines de la década de los años 80, el Campus registró un área de 8 hectáreas, 37.400 M2 construidos y cerca de 6.300 alumnos.

Un día la plazoleta del Campito amaneció con muchos moldes de madera esparcidos por su piso escalonado de ladrillo. Lo que había sucedido era que los cielos rasos de la antigua sombrerería Richard –otro de los edificios emblemáticos- cedieron por el peso de lo que tenían en sus zarzos, los moldes originales de sombreros traídos de Inglaterra, muy antiguos, entrapados de agua por alguna fuga en la cubierta.

Formulado por los arquitectos Daniel Bermúdez y Alfredo de Brigard en 1988, el Plan Integral de Desarrollo rigió los lineamientos en esos años. Con una población de 6.582 estudiantes, la Universidad construyó edificaciones como el edificio Lleras (Bloque Ll) y Aulas (Bloque Au), sedes emblemáticas y premios de Arquitectura. A finales de 1998, la Universidad logra tener un Campus de 9.52 hectáreas de área y 52.629 M2 construidos. El P.O.T. de Bogotá se integró con el Programa de Desarrollo Integral 2001–2005 (PDI), el mapa de navegación desde el año 2003, cuando comenzó, hasta hoy. Así, la Universidad acelera el crecimiento de su Campus y pasa a tener 155.829 M2 en tiempos recientes, incluyendo dos edificaciones localizadas en predios contiguos, pero por fuera del núcleo central, el Edificio Mario Laserna (Bloque ML) y el Edificio Julio Mario Santo Domingo (Bloque Sd). Y sin parar su desarrollo, ya ha logrado –con un maravilloso proyecto de Konrad Brunner- absorber la antigua sede de la Policía.

Como se ve, a la par de su crecimiento académico como una de las mejores universidades, la expansión de su infraestructura no se detiene.

 

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