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El Museo de Arte Moderno de Bogotá, Mambo, nació en el año 1962 con el fin de crear una institución que difundiera las artes plásticas en el país. Sus primeros años transcurrieron en un local en el centro de la Bogotá, en el año 1965 el Museo se trasladó al Campus de la Universidad Nacional y para 1985 se estableció en el centro cultural e histórico de la ciudad en un edificio diseñado por el reconocido arquitecto Rogelio Salmona.


Escrito por: Carolina Tobar Amorocho


Hablamos con la uniandina Laura Aparicio Llorente, arquitecta y museógrafa del Museo de Arte Moderno de Bogotá sobre los cambios que se han venido presentando en el Mambo y las proyecciones para 2018.

  1. Últimamente el Mambo está realizando actividades que antes no eran tan usuales, como el Mambo Alive y los espacios de interacción del público con el museo, ¿A qué se debe?

Parte de esos cambios y actividades que no son comunes en un museo se dan porque queremos atraer diferentes tipos de público. No solo a los especialistas en Arte, sino poder llevarle el arte a diferentes grupos, tanto de la ciudad, como del país. Por ejemplo, el Mambo Alive es una oportunidad para gente más joven que tal vez nunca había venido al Museo, les ofrecemos algo que para ellos puede ser más interesante, pero la boleta les incluye la visita al Museo. También estamos haciendo Yoga o Cine, estamos mirando cómo podemos atraer otros grupos de interés al Museo, volverlo un espacio más abierto.

  1. ¿Hacia dónde está apuntando el arte moderno y contemporáneo actualmente?

Yo creo que en Arte Moderno está buscando reformularse, hacerse nuevas preguntas. La época moderna ya pasó, los artistas modernos ya pasaron, pero yo creo que no hay que dejar el Arte Moderno atrás, sino que hay que hacerle nuevas preguntas, cómo lo podemos asociar a lo que se está viviendo ahora, cómo se puede relacionar con el Arte Contemporáneo. El Mambo ahora está tratando de hacer eso, por ejemplo, en ciertas exposiciones, como la primera de este año “La línea en el espacio”, hubo dos artistas modernos colombianos que todavía siguen trabajando, pero se les puso en diálogo con un artista contemporáneo que era Ricardo Cárdenas. Aunque no estaban haciendo obra en conjunto, se estaban poniendo bajo los mismos lineamientos, haciéndoles la misma pregunta. Ahora para 2018 también vienen varias cosas sobre qué es el Arte Moderno porque vamos a celebrar los 55 años del Museo y este se está cuestionando también qué es ser un museo de Arte Moderno. Van a haber algunas exposiciones que se van a preguntar qué es ser moderno y otras exposiciones que van a invitar a artistas contemporáneos a hacer interpretaciones de artistas modernos.

Creemos que el Arte Moderno va por ahí, hacerse nuevas preguntas, no solo retrospectiva, sino cuestionarlo de otra manera. Y respecto al Arte Contemporáneo, que es algo que está tratando de hacer el Mambo, es traer artistas contemporáneos y ya el artista contemporáneo viene a hacer más instalaciones, a trabajar más con el espacio…

  1. ¿Logran converger, de alguna forma, lo moderno y lo contemporáneo en las exposiciones, o pueden compartir espacios, pero siempre va cada una por su camino?

Yo creo que sí pueden compartir espacio porque todavía hay muchos artistas contemporáneos que están trabajando preguntas de la misma manera en que se trabajaba en el Arte Moderno, o ellos mismos le están haciendo preguntas al Arte Moderno, entonces sí pueden ir de la mano y eso lo vamos a ver mucho el próximo año.

  1. Uno de los objetivos de la nueva administración del Mambo es internacionalizarlo ¿Qué acciones se están realizando para lograr tal fin y qué se viene?

Bueno, yo creo que ahí viene un poco la misión del Museo y es que ya no quiere mantenerse solo como el Museo de Arte Moderno de Bogotá, aunque lo es, pero pues sí queremos que nos conozcan por fuera, que se vuelva un referente a nivel nacional e internacional. La idea es no solo exponer artistas colombianos, aunque el 2018 van a ser solo de artistas colombianos, también se quiere traer artistas internacionales que nos hacen ver qué está pasando por fuera de Colombia... Yo creo que al traer artistas internacionales se pone en diálogo el arte nacional con el internacional.

  1. Este año se han venido realizando adecuaciones y recuperaciones de espacios originales del museo, como museógrafa, ¿Cómo le ha parecido este proceso?

Ese fue un cambio muy interesante, por ejemplo, en la sala Marta Traba, que es la sala de entrada, y más que como museógrafa, como arquitecta te lo puedo decir: uno antes entraba y a ti el Museo no te estaba recibiendo, te recibía con una puerta pequeña, un hall pequeño, un espacio oscuro… en cambio ahorita el cambio que se hizo, fue basado en lo que existió, lo que era inicialmente el Museo.

La sala Marta Traba era una sala abierta, entonces, se reconstruyó lo que había en el espacio y es que tu entres y sientas que el Museo te está invitando a entrar. Nos benefició que tenemos el parque bicentenario al lado, que antes no existía, antes existía la calle 26 que era un hueco, en cambio ahora tu sales y sales a un parque donde puedes caminar, es otra relación.

Ahora al entrar al Museo, este te recibe, está la escalera, uno de los elementos más importantes que tiene el edificio que diseñó Salmona. Entonces este espacio te recibe y al mismo tiempo tienes un espacio de encuentro, de reunión, donde te pones las citas con los amigos antes de entrar, se vuelve una extensión del espacio público. En parte esta obra es eso, es cómo este edificio que es para todos se vuelve más accesible, cómo dejamos que este primer espacio te invite a estar sin ningún prejuicio y a ser curioso sobre lo que está pasando.

  1. ¿Qué particularidades tiene el edificio del Mambo diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona?

Hay una particularidad que es de amores y odios, y es que tu subes a las salas de exposición y los espacios son completamente abiertos, no es el típico museo fraccionando de sala, tras sala, tras sala, que hay una entrada y una salida obligatoria, no. Acá tú entras y puedes caminar por todo el piso de la manera en que tú quieras. Tú subes al segundo piso y tienes como cuatro rutas diferentes que puedes tomar y nadie te está diciendo cómo hacerlo porque el mismo espacio te permite hacerlo de diferentes maneras. Tú como visitante puedes armar tu recorrido, decides a qué obra te acercas, a qué sala puedes entrar primero, porque finalmente cada uno tiene una manera de percibir el arte, la historia, las diferentes curadurías que se están haciendo.

Al momento de hacer los montajes se vuelve un poco más complicado, pero también más divertido porque en cada exposición tu puedes transformar el espacio 100%, entonces la exposición de ahora es totalmente diferente a la de hace un mes y a la que va a haber en enero. Hay más posibilidad de poner paredes, de hacer separaciones, de trabajar con las alturas, de trabajar con la luz natural y artificial.

El Museo tiene mucha luz natural, hay unos artistas a los que les encanta, a otros que no les gusta. A los artistas contemporáneos que están haciendo obras para el lugar les gusta más, porque les gusta trabajar con el entorno. Pero eso tiene una diferencia para el Arte Moderno que era la idea del cubo blanco, acá el cubo blanco existe, pero es un poco más ambiguo. Esto es muy interesante a la hora de montar exposiciones, que finalmente esta exposición como tú la vas a ver acá, cuando la monten en otro museo en Bogotá o en otras partes del mundo, pues va a ser muy diferente porque no tienes estos espacios que tenemos aquí, que son unos espacios triangulares rarísimos, pero que si logras entenderlos, no pelearles, sino beneficiarte de ellos, puedes generar cosas muy interesantes.

  1. ¿Cómo definiría hoy al Museo de Arte Moderno de Bogotá?

Yo creo que es un espacio que se está reconstruyendo. El Museo está reestructurando todas sus ideas, su misión, el equipo, todo. No se está reconstruyendo de ceros, porque el Museo tiene un pasado muy interesante y una historia muy bonita y se está es actualizando. Yo creo que el Museo tuvo muchos años en los que no se logró actualizar y está tratando de llegar otra vez al siglo XXI.  Creo que es un espacio al que cada vez más las personas quieren venir, que está buscando aportarle más al arte, cuestionándose cada vez más, cuestionándose hacia dónde va, de dónde viene y qué está haciendo.

  1.  ¿Qué le aportó la Universidad de los Andes para asumir hoy los retos laborales a los que se enfrenta?

Yo estudié Arte y Arquitectura en los Andes y a mí algo que me gustó mucho de la Universidad y me aportó es esa multidisciplinariedad, te dejaba hacerte preguntas sobre diferentes cosas y te abría puertas para lograrlo, abría la posibilidad de cuestionarse sobre otras disciplinas. De Arquitectura vengo de trabajar en grupo, con otras disciplinas, con otros intereses con otros métodos de trabajo y eso se la da a uno muchas clases de la Universidad. La Universidad le da a uno muchas herramientas para ser curioso, la biblioteca, las películas, las charlas… finalmente eso es lo más interesante de la vida y del trabajo.

  1. ¿Qué retos vienen?

Se vienen los 55 años de fundación del Museo y esto hace pensar que una de sus misiones es creernos otra vez la importancia de ser el Museo de Arte Moderno de Bogotá y de Colombia, entonces vamos a mantenernos con artistas nacionales. Se viene a principio de año una exposición de la artista María José Arjona en performance, que eso va a ser muy interesante, tanto un reto para nosotros de montar la exposición, como para el público porque pues finalmente una exposición de performance no es tan normal, no todo el mundo está familiarizado con el performance. Se viene una exposición con otras curadoras que se cuestionan qué es ser moderno, esto también va a estar muy interesante porque vamos a reconstruir obras que se hicieron acá en algún momento; se viene otra exposición en torno a Carlos Rojas, de artistas contemporáneos interpretando los conceptos de Carlos Rojas; seguir trabajando en el edificio, con el espacio, porque cada exposición es un reto nuevo que implica repensar el museo, qué vas a hacer, cómo le llegas al público, cómo aprendes de la exposición pasada para la siguiente.

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