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Desde distintas miradas Colombia le apunta a la paz y el trabajo de muchas organizaciones no resulta ajeno a ese propósito. Aquí tres historias de fundaciones que hacen parte de Alianza Social Uniandina –Programa de Responsabilidad Social de Uniandinos- y que desde su cotidianidad trabajan en avanzar, por diversos caminos en la construcción de paz.


Escrito por: Irma Yenny Rojas


Porque vivir es un arte

 

Un mundo libre de estrés y violencia sería un escenario ideal. Sin embargo, en el escenario real, esos dos son factores se deben combatir a diario y representan una amenaza a la tolerancia y la sana convivencia social.

 

Esta es la misión que tiene la Fundación El Arte de vivir, de la que Juan Bautista es coordinador y voluntario. Con ese nombre bíblico parece que Juan vino a este mundo a mostrar el camino de la salvación a muchos y quizás no sea así en el estricto sentido religioso, pero sí resulta ser un facilitador en procesos que para muchas personas resultan transformadores.

 

Es orientador de The Happiness Program, una experiencia que ofrece El Arte de Vivir para brindar herramientas que ayuden a las persona a mantener una mente tranquila. Usa la respiración como instrumento para oxigenar las células y liberar toxinas, proceso que resulta efectivo para eliminar el estrés, transformar las emociones y restaurar la paz de la mente.

 

Cuando tu respiras, te das cuenta que como que suspiras y tienes paz adentro. Es como cuando uno está en un cuarto y está sonando la nevera y de pronto se apaga, como que te das cuenta que se apagó.  Hay un ruido del que no habías sido consciente, pero está ahí todo el tiempo y cuando se va sientes descanso. Es algo muy similar a lo que pasa con la respiración, la tienes todo el tiempo pero no te has dado cuenta lo poderosa que es. Yo tomé el curso y después de un tiempo dije: quiero que todo el mundo comparta esto. Quiero que todo el mundo conozca una forma de vivir mejor. Es muy práctico, porque es con lo que ya tienes, es con la respiración, no necesitas ningún instrumento, es lo que tú ya tienes como ser humano”, dice Juan.

 

El Arte de Vivir es una ONG fundada en 1981 por Sri Sri Ravi Shankar, -reconocido líder espiritual indio, maestro de yoga y técnicas de respiración-. Con presencia en más de 150 países, la organización está enfocada en el manejo del estrés y en las iniciativas de servicio para el bienestar de la comunidad. Desde hace más de 30 años ofrece cursos y actividades para eliminar el estrés a través de técnicas de respiración, meditación y yoga. En Colombia, ha liderado iniciativas sociales para liberar estrés en las cárceles e incluso han logrado que algunos presos hoy sean facilitadores de las técnicas que practica la organización.

 

Estas prácticas de meditación han llegado incluso a algunos de los negociadores de paz en La Habana, Cuba. Según Juan, “el año pasado, Ravi Shankar estuvo en Colombia y habló con el presidente Santos poniendo a disposición del todo lo que El Arte de Vivir tiene para ofrecer, en temas de paz personal. Luego se fue a La Habana a hablar con los integrantes de la guerrilla y ellos recibieron este curso para conocer precisamente estas técnicas de respiración”.

 

Su experiencia como voluntario en El Arte de Vivir, también le ha permitido a Juan ser un testigo excepcional de realidades de paz en Colombia. “En un evento en el Hotel Tequendama, que habíamos organizado a propósito de la visita de Sri Sri Ravi Shankar a Colombia, invitamos a víctimas, desmovilizados de las Farc y de los paramilitares. Entre ellos no se conocían y resulta que al final del evento, terminamos hablando con un grupo y nos dimos cuenta que habían en el mismo grupo, victimas y desmovilizados tanto de la guerrilla como de los paramilitares. Para mí eso fue un momento de decir: ¡Esto es!. Yo creo que el reto hacia la paz está en entendernos desde el corazón y no desde la cabeza”.

 

En ese reto, por estos días se han convocado a tres y medio millones de personas en Nueva Delhi, India, para realizar la meditación masiva más grande del mundo, en torno a la paz mundial.

 

Aprender a jugar sin árbitro

 

Fundación Colombianitos

Fundación Colombianitos

 

El fútbol sin duda resulta un deporte que mueve pasiones en Colombia y es precisamente esa pasión la que se ha potencializado desde la Fundación Colombianitos, que ha encontrado en él la mejor herramienta para llevar educación  a los sectores más vulnerables de Colombia. Con presencia en regiones como Bogotá, Cartagena, Puerto Tejada (Cauca), Barbosa (Antioquia), Bucaramanga (Santander), Barrancabermeja (Magdalena Medio), Meta (4 municipios), Manizales (Caldas), Tocancipá (Boyacá) y Orito (Putumayo), han logrado impactar a más de 5 mil niños, con proyectos educativos a través del deporte y la recreación.

 

Con más de 14 años, Colombianitos fue creada para ayudar –lo que sus fundadores consideran- el activo más valioso y vulnerable  de Colombia: los niños. Surgió como iniciativa de un grupo de colombianos residentes en Atlanta, Georgia- Estados Unidos y trabaja principalmente con 3 programas, uno de rehabilitación, orientado a niños y niñas víctimas de minas antipersonales, donde en alianza con Unidos por Colombia proporcionan a los niños prótesis, terapia física, rehabilitación psicológica y apoyo educativo.

 

Otro de sus programas está orientado a brindar formación en liderazgo a jóvenes de sectores vulnerables del país, para que estos sean agentes de cambio y transformación positiva en sus comunidades y se conviertan también en multiplicadores de su tercer programa denominado ‘Goles para una vida mejor’.

 

En el marco de este programa insigne de Colombianitos, próximamente se realizará la Semana del Fútbol y Paz, entre el 18 y 22 de abril. Junto a otras organizaciones de la Red Fútbol y Paz sumarán esfuerzos para seguir con la tarea de educar a través del juego.  La Fundación Tiempo de Juego hará una gala en el Club el Nogal, se realizará un foro y un partido donde se espera contar con la presencia de celebridades colombianas a quienes los jóvenes de estas organizaciones enseñarán la metodología de jugar sin árbitro y con la participación de niños y niñas en el campo, porque una de las particularidades de educar a través del futbol es que se juegan partidos con otras reglas, aquí no hay árbitros.

 

Los niños deben sortear las dificultades del juego y lograr acuerdos para continuar el partido, reconocer sus faltas, pedir excusas y pasar la página.  Aprenden habilidades para la vida, cómo solucionar conflictos de forma pacífica y además hay partes del gobierno, tanto a nivel local como nacional, que dan cuenta de la importancia que tiene el deporte para catalizar o acelerar cambios en las comunidades. Deben además asumir el reto de jugar con niños y niñas, asumir que son diferentes y hallar puntos de encuentro para jugar respetando a todos los jugadores.

 

“La Semana del Fútbol y Paz es una iniciativa de Colombianitos y de una organización a la que pertenecemos que se llama Street Futbol World, que agrupa organizaciones que han encontrado en el fútbol una herramienta para transformar alguna realidad social, de género, equidad y Colombianitos es miembro desde el 2004. A final del año pasado empezamos a soñarnos como poner el tema del fútbol como herramienta para la paz y así surgió esta iniciativa”, afirma Ana Cecilia Arizabaleta, Directora Ejecutiva de Colombianitos.

 

Además del fútbol, Colombianitos ha incluido a sus prácticas otras formas de expresión como la música y la danza, con el fin de llegar al mayor número de niños posible y vincular así a un público que no necesariamente es amante del fútbol, porque aunque no parezca, lo han encontrado. Actualmente, han logrado acompañar en sus procesos de formación a cerca de 5.500 niños, gracias en gran medida a personas que desde distintos lugares del mundo han decidido apadrinarlos.

 

“Nosotros tenemos un programa de Plan Padrino, en donde una persona, por 50 US al mes, puede financiar que un niño, no solo vaya al colegio, sino que además participe de todas las actividades de nuestro programa Goles para una vida mejor”, explica Ana.

 

De esta manera, el fútbol se convierte en otro camino que recorrer para construir paz en Colombia.

 

Un Caleidoscopio para la paz

 

Con el fin de promover la protección y desarrollo integral de las comunidades se creó en 1988 la Fundación Prolongar. A lo largo de su historia, han trabajado con diversas comunidades, en especial con adultos mayores, pero fue en el 2013, cuando empezaron a trabajar desde lo que ellos denominan: ‘Creatividad estratégica para la paz’, lo hicieron luego de ocupar el segundo lugar en el concurso Ventures Colombia 2013, en la categoría Innovación en Educación y Cultura.

 

El galardón les permitió  crear un programa de educación para la paz, que incrementa las capacidades de los individuos y sus comunidades para manejar los conflictos de forma constructiva, por medio de herramientas artísticas. María Luisa Pinto, Directora Ejecutiva de la Fundación Prolongar, lo explica de una forma más sencilla “transformamos emociones violentas y comportamientos a través de enfoques artísticos y de comunicación”.

 

Para lograr un éxito en su metodología trabajan bajo el concepto de ‘El triángulo de la violencia’ de Johan Galtung, teórico en estudios de paz y conflicto, “para Galtung toda expresión de violencia se explica con un triángulo. En la punta está toda la violencia manifiesta, aquella que llega a su límite: el secuestro, el asesinato. Pero lo que está en la base del triángulo es lo que explica por qué llegamos a estas formas de violencia”, afirma María Luisa, y lo que está en esa base es la cultura y la estructura social de las comunidades.

 

Así bien, lo que hace la Fundación Prolongar es trabajar en esa parte cultural, motivando la transformación de los discursos y las actitudes que justifican lo violento en cada comunidad y para ello el lenguaje es distinto según el contexto, por ejemplo, la danza funciona para unos, mientras las artes plásticas aportan en los procesos a otros. Al final, todo este trabajo se concentra en que la violencia no llegue a la punta del iceberg.

 

El camino ha sido largo en la consecución de proyectos y recursos quizá porque es más recurrente encontrar apoyo al manejo de la violencia directa, de los casos ya perpetrados, sin embargo ha dado frutos. Recientemente, con el Centro Nacional de Memoria Histórica, realizaron el Informe Nacional de Memoria Histórica sobre Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos de Guerra en el país. “Además de ser el primer informe de memoria histórica del conflicto armado sobre el fenómeno, es el primero que incluye a las víctimas combatientes”, explica María Luisa.

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