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Carolina García Arbelaéz, es abogada de la Universidad de Los Andes, periodista y Oficial de Comunicaciones para la Incidencia en Política en WWF. Fundadora del blog Tio Conejo y columnista de Semana Sostenible.


Escrito por: Redacción Séneca


Puede que llueva o truene pero hasta que Standford no agilize el proceso para dejar de invertir en combustibles fósiles los estudiantes no darán su brazo a torcer. Desde hace un par de días empezaron una protesta indefinida que no culminará hasta que la universidad californiana cumpla con el compromiso que anunció en mayo de este año: retirar sus inversiones de más de 22 mil millones de dólares en negocios asociados a los combustibles fósiles. La razón es simple: cambio climático.

470 organizaciones a nivel mundial que se comprometieron a de dejar de invertir en combustibles fósiles.

Ellos, al igual que yo, y como todas las personas que actualmente están estudiando en la universidad de Los Andes hacemos parte de una generación singular: “la primera en sentir los efectos devastadores del cambio climático y la última que puede hacer algo para revertirlo”, como afirmó Obama frente al Congreso de Estados Unidos.

Sin embargo, pocos sentimos la urgencia. Guardamos la esperanza de que un invento tecnológico visionario encontrará la solución al problema. Estamos convencidos de que el desafío será para las generaciones futuras. Solo aumenta nuestra miopía.

Hace poco tuve la suerte de volver a la facultad de Derecho de Los Andes a dictar una clase de cambio climático. Me sorprendió que algunos de nuestros mejores estudiantes todavía dudan que el hombre sea el responsable del calentamiento global, a pesar de que 97% de la comunidad científica lo sostiene. ¿Qué está fallando en la comunicación? ¿Por qué seguimos sintiendo el abismo tan lejano?

Si no tomamos medidas con urgencia, una persona que nazca este año podría llegar a vivir en un mundo con un aumento de temperatura mayor a 2 °C antes de cumplir 40 o mayor a 4 °C antes de cumplir 60. Son escenarios en los que desaparecen los arrecifes coralinos y los nevados andinos, aumenta la desertificación de la Amazonia, escasea el agua, islas enteras se hunden y se intensifican los fenómenos del Niño y la Niña que ya hacen estragos.

En pocos días se celebra la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático en París COP21 donde todos los países del mundo  adoptarán un nuevo acuerdo para hacerle frente al cambio climático. Desafortunadamente, es probable que los líderes de la actualidad no tomen las decisiones ambiciosas que necesitamos. Según las proyecciones, si todos los países cumplen los compromisos que han puesto sobre la mesa nos encaminaríamos a un escenario de 2.7ºC. Este Acuerdo es tan solo el punto de partida de un cambio global. Pronto, seremos nosotros los portagonistas.

Y en ese momento vamos a tener la oportunidad de tomar las decisiones audaces para acelerar la transición energética de forma equitativa y construir un desarrollo sostenible. Pero eso solo ocurrirá si nos contagiamos de la fuerza ciclónica que tienen los estudiantes de Standford, si compartimos y difundimos la información abundante, si cada uno se apropia del tema y desde su contexto se vuelve un líder del cambio global. Así llueve o truene esta generación no puede dar su brazo a torcer.

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